Julio 2019, Katmandú

“Me fui el 15 de julio. Después de 11 horas de vuelo llegamos a Katmandú en la zona sur, que, como todos los lados del sur del mundo, paga los privilegios de los del norte. Fue una experiencia inimaginable. Cuánta pobreza, cuánta miseria” cuenta Annachiara Sarto, fundadora de Protection4kids. “Fui invitada en CHHORI, Ngo, que se ocupa de la recuperación de víctimas de trata de personas, niñas reclutadas y destinadas al comercio para actividades sexuales ilegales y niñas que son víctimas de prostitución forzada. CHHORI proporciona a estas víctimas un lugar seguro para vivir , asistencia legal y psicológica. Finalmente, después de realizar un viaje con cada niña, CHHORI se encarga de reintegrar a las víctimas en la sociedad, enseñándoles trabajos (como camarera o peluquera) para proporcionarles una alternativa de trabajo a la de calle”. Annachiara permaneció como invitada en el centro durante varias semanas. Trabajó con operadores de centros y niños víctimas de trata. Este es el momento en el que conoció a las chicas de la fundación CHHORI: “las conocimos el primer día que llegamos mientras celebraban el séptimo aniversario de la creación del centro. Estaban bailando descalzas y cantando e, inmediatamente después de acomodar nuestras maletas, querían que bailáramos con ellas. Sabíamos cómo eran sus vidas ehistorias y no esperábamos verlas tan hermosas y alegres, riéndose y divirtiéndose como todas las chicas de su edad cuando están juntas. Tan llenas de vida que se contagiaba”.

Niñas heridas. Niñas obligadas a convertirse en adultas injustamente.