¡Hola queridos lectores! Seguimos intentando crear un camino de luz y de conciencia sobre algunas realidades importantes aunque a la vez incómodas.

Si nos sigues desde hace unos meses seguramente esta información ya la sabrás. En 2020, los delincuentes también se encuentran en internet. Obviamente, esto no es algo nuevo. Sin embargo, hoy queremos mostrar algunos ejemplos de cómo ocurren estos crímenes.

Los delincuentes más atrevidos han estado utilizando la red con fines ilícitos durante años. Algunos desde los primeros inicios de internet.

Hoy, con el progreso tecnológico, es extremadamente más fácil utilizar redes sociales, aplicaciones de juegos y páginas web. Éstas son accesibles para todos y, en algunos casos, incluso se vuelven esenciales en nuestra vida diaria.

La nueva economía ha brindado a las personas la oportunidad de dialogar, socializar y expresar sus pensamientos con muy pocos clics.

Las redes sociales han permitido implementar el artículo 20 de la Constitución Española: “Se reconocen y protegen los derechos a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción”.

Pero esto también ha creado a los llamados “leones del teclado”, aquellos que difunden sus pensamientos abiertamente sin consecuencias ya que están “ocultos” detrás de un apodo.

No pasaron muchos años para que las empresas también llegaran a internet y las redes sociales. Se entiende que el marketing y la publicidad necesariamente deben pasar por estos medios de comunicación, suplantando, o en cualquier caso olvidando, lo tradicional.

Los anuncios comienzan a expresarse a través de publicidad patrocinada en Facebook e Instagram, que explotan el algoritmo de estas tecnologías para llegar a usuarios específicos.

A través de los motores de búsqueda podemos encontrar rápidamente un restaurante, una empresa de nuestro interés o incluso freelancers (como abogados o administrativos) dispuestos a resolver nuestros problemas.

Incluso el mundo de los videojuegos ha comenzado a explotar la red para permitir a los jugadores chatear o realizar misiones simultáneamente a pesar de la distancia física. Un ejemplo sorprendente es Fortnite.

En resumen, gracias a internet todos estamos realmente conectados y las distancias entre las personas se vuelven cada vez más pequeñas.

Pero entremos en lo que verdaderamente importa…

Todos somos conscientes de lo fácil que es explotar estas tecnologías, que ahora se han convertido en bienes de consumo.

¿Pero estamos realmente seguros de que somos claramente conscientes de lo que hay detrás de la ola de progreso tecnológico?

Como para cualquier usuario, incluso para los delincuentes, desde el “pedófilo virtual” más pobre hasta la organización criminal mejor estructurada, le es extremadamente fácil explotar la web.

Los casos que queremos presentar hoy son dos, uno de los cuales se discutió anteriormente en una publicación.

El primer caso concierne a toda la industria hotelera, desde el hotel más tradicional hasta AirBnb.

Las organizaciones que trafican con seres humanos siempre han amenazado a los propietarios de las grandes estructuras hoteleras (incluso ofreciéndoles grandes salarios), induciéndolos a usar sus estructuras como “casas cerradas” móviles.

Ponen como ventaja explotar una red hotelera, durante un cierto período de tiempo y con un propósito ilícito, y luego cambiar su ubicación sin dejar rastro.

De esta manera, las habitaciones de estos hoteles se convierten en lugares donde ocurren crímenes terribles, desde la explotación sexual hasta la esclavitud. A veces, incluso sin que los hoteleros lo sepan.

En estos sistemas es extremadamente complejo identificar a los culpables.

Los hoteles, moteles, albergues y bed and breakfast han cooperado durante mucho tiempo con organizaciones internacionales, como la Organización Mundial del Turismo, para hablar sobre Protección de la Infancia y abordar la esclavitud y la trata de seres humanos.

Las organizaciones de ocio y restauración están llevando a cabo campañas de sensibilización, creando herramientas y capacitando a los usuarios sobre qué buscar y cómo cooperar con las fuerzas del orden y las organizaciones contra la trata.

Con AirBnb, sin embargo, la protección de estas víctimas se vuelve extremadamente complicada. Para los que no lo sepan, AirBnb nació como un sitio web a través del cual cualquier persona puede poner su hogar a disposición de otras que deseen permanecer en la ciudad de residencia.

En esencia, a través de este sitio, se puede encontrar cómodamente un alojamiento confortable en Sydney a un precio ventajoso viviendo, durante su estancia, en la casa de un autóctono.

AirBnb, por lo tanto, actúa como intermediario, evitando la industria hotelera, que a pesar de esto no parece verse demasiado amenazada.

Airbnb ahora tiene 7 millones de anuncios en más de 100.000 ciudades, lo que la hace más grande que los ocho grupos de hoteles más ricos a la vez.

Sin embargo, a medida que la compañía se prepara para su oferta pública inicial (OPI) en 2020, aumentan las preocupaciones sobre la transparencia y la rendición de cuentas, especialmente en relación con la trata de personas y la esclavitud.

Si antes ya era complicado que las organizaciones internacionales que luchaban contra la trata tuvieran un diálogo directo con los hoteles; ahora que un individuo privado pueda usar su hogar como hotel, hace que todavía sea más difícil identificar dónde pueden ocurrir estos crímenes.

Si agregamos a esto que Airbnb no es del todo sensible a estos problemas, la situación aún es más complicada.

La web, y en particular Airbnb, ha permitido que millones de personas “creen” su propio negocio hotelero, permitiéndoles obtener ganancias.

Pero, ¿qué pasa si el “creador” de la empresa hotelera antes mencionada es una organización criminal en lugar de ser un propietario honesto?

Imagina el caso en el que a través de sistemas encriptados estas organizaciones informen a sus clientes habituales que, al reservar cómodamente en el sitio web de Airbnb pueden, al ir al sitio, tener un rendimiento sexual completo.

Luego sumemos que quienes se ven obligados a satisfacer a los usuarios de este servicio ilícito y perverso son menores, quizás niñas de 13 años que son violadas, drogadas y luego obligadas a prostituirse, ¿quién las protege?, ¿quién garantiza su protección?

Airbnb no parece haber entendido realmente que su sitio web también puede ser explotado con fines ilícitos y, a pesar de las solicitudes, no se mencionan mejoras.

Así que aquí está el lado oscuro de la nueva economía. Aquí están los límites de la comunicación facilitada.

El segundo caso se refiere a la industria de los videojuegos. Con videojuegos nos referimos a aplicaciones como Clash of Clans, la Play Station, Xbox, etc.

Es un mercado extremadamente rentable: en Estados Unidos, por ejemplo, el 97% de los niños y el 87% de las niñas usan videojuegos todos los días.

Incluso algunas universidades estadounidenses otorgan becas a los mejores jugadores.

¡Pero en el artículo de hoy ya no profundizaremos en esto! Para dejar un poco de suspense e invitarte a seguir leyéndonos, este será el tema tratado en el próximo post.

¡Que tengas un buen día de parte de todo el equipo de Protection4Kids!