Los números que representan la explotación sexual infantil son las cifras de un crimen contra la humanidad. ¿Cuál es la diferencia entre el Holocausto y los 8 millones de niños vendidos online a orcos sin escrúpulos? Ninguna. Un drama silencioso que se consume invisiblemente en la intimidad del mundo occidental.

Según la Organización Laboral Internacional, hay más de 40 millones de víctimas de trata con fines sexuales, donde el 25% de esta cifra involucra a menores. Si esto no fuera suficiente, en los últimos 7 años, debido al uso de tecnología web por parte de organizaciones criminales, la pornografía infantil ha alcanzado márgenes vertiginosos.

Asimismo, en 2015, 4 millones de niños fueron víctimas del mercado online, mientras que en 2018 el número aumentó a 8 millones. En poco tiempo, la dark web se ha convertido en el lugar favorito para la venta y abuso de cuerpos inocentes.

Los datos de Internet Watch Foundation son alarmantes, nuevamente en 2018 se examinaron 229.328, de los cuales 105.047 tenían contenido pedopornográfico. Se demostró que el 23% era de violencia o explotación sexual cometida contra menores.

Estos números son alarmantes y desconcertantes. Dentro de la historia, Europa no sale limpia. En el mundo de la trata de personas el 20% son de nacionalidad belga, el 20% son búlgaros, el 11% alemanes y el 7% españoles. En el resto del mundo, lideran los nigerianos, turcos, brasileños y albaneses. Estas cifras son desalentadoras. Estas cifras nos duelen.

Una situación que parece haber estimulado la creación de una nueva realidad internacional que tiene todo lo necesario para contrarrestar eficazmente este fenómeno que nunca ha encontrado el espacio adecuado para mitigarlo. Se trata de la ONG Protection4kids.