A estas horas, en Italia, todo el mundo habla de ello, incluso los grandes periódicos nacionales. Tik-Tok celebra su primer año de presencia en el país y ya ha alcanzado los 2,4 Millones de usuarios, de los cuales el 60% son mujeres; La red social de Bytedance, es una empresa china valorada en 75.000 millones de dólares que está volviendo loca a todo el mundo, especialmente a los más jóvenes, pero no solo a ellos.

¿Qué es esto? Es una aplicación que está disponible en 34 idiomas y cuenta cada día con 150 millones de usuarios activos -500 millones mensuales- hasta el punto de convertirse en la más descargada del mundo en el primer trimestre de este año, con unos 45,8 millones de descargas. Según la agencia Reuters, la aplicación tiene una facturación de entre 7.000 y 8.400 millones de dólares. En resumen, nos enfrentamos a una verdadera manía de Tik-Tok, hasta el punto de que esta red social se considera ahora globalmente como el único heredero potencial de Facebook e Instagram.

Pero, ¿para qué sirve y cómo funciona?

Una vez se descarga la aplicación en el dispositivo, hay que registrarse a través de un número de teléfono móvil o si se prefiere con una dirección de correo electrónico. Se accederá a Tik-Tok de la misma manera que en otras redes sociales. Simplemente se debe hacer clic en el signo + y se iniciará una aplicación de música, una especie de karaoke visual, que permitirá crear videos de 15 segundos en las que se pone como fondo nuestras canciones preferidas.

La app tiene hashtags que definen los contenidos temáticos: los más populares son los relacionados con el medio ambiente, la belleza y la comedia. Pero lo que realmente atrapa a su público es “EL RETO”, que semanalmente la aplicación ofrece a sus miembros. Un ejemplo de ello es el desafío del zapato, con el que se le pide al usuario que se pruebe la mayor cantidad de zapatos y ropa en quince segundos. Todo esto siguiendo el ritmo de la música.

Esta aplicación ha sido construida de forma inteligente y persuasiva. Se encarga de captar la atención de su público de manera inmediata haciendo que se pase mucho tiempo en ella; y da como resultado el desarrollo certero de una adicción, especialmente entre los niños más pequeños y los adolescentes. Esto no es diferente de lo que ocurre con todas las demás redes sociales, pero conlleva un peligro adicional que está latente y se esconde en la misma aplicación, que es la de producir una búsqueda implacable del poder ser perfecto y complacer a los demás.

El cuerpo y la intimidad están en el corazón de cada acción, de cada vídeo, de cada desafío. Basta con echar un vistazo a los vídeos publicados para ver cómo Tik-Tok propone estereotipos de belleza en los que inspirarse, formados por niñas hermosas, con pelo largo, labios carnosos, vestidos cortos y que bailan con movimientos de adultos. Las niñas (también) imitan a sus propios iconos de estilo.

El éxito de los números se asocia, por lo tanto, con mucho más. El británico Guardian hace saber que la aplicación está bajo observación por cómo modera los contenidos, destacando la censura de material político que no aparece en Pekín, o como ha pasado en Estados Unidos, que ha sido multada por la presencia y privacidad de niños menores de 13 años, siendo esto último lo más alarmante para aquellos que, como Protection4Kids, se ocupan de la trata de niños y la pornografía infantil.

Aquí están los hechos.

Varios pedófilos fueron detenidos después de determinar que estos utilizaron Tik-Tok para seducir a sus víctimas, atrayéndolas con la práctica habitual: acercarse a la petición de amistad, crear un clima de confianza, controlar la falta de vigilancia de los padres a los niños en el uso de la aplicación, la transición a una relación exclusiva, la petición de material pornográfico y, finalmente, en algunos casos, incluso la propuesta de una reunión cara a cara.

No sólo sólo pornografía infantil y pedofilia. La red social china es también un entorno ideal para la proliferación del ciberacoso. Porque cuando los cánones de “belleza” no son los impuestos por el esquema, es fácil convertirse en un blanco donde el discurso del odio toma el control.

Por último, pero no menos importante, el control de los contenidos para todas las grandes plataformas resulta complicado. Además, la presencia de grandes cantidades de material pornográfico de fácil acceso dificulta aún más la tarea.

¿Qué hacer? La respuesta la intenta dar Normanno Pisani, jefe europeo de la aplicación, que desde las páginas del Corriere della Sera, confía en el control parental: “Hay una sección específica para informarles y enseñarles cómo proteger de la información sensible a sus hijos y apoyarles para que no se registren o dejen de usar Tik-Tok”.